La escaladora francesa, procedente del Roland, aportará experiencia y carácter al debut del conjunto en la categoría Pro Team

El nuevo Ma Petite Entreprise, equipo francés que debutará en la categoría Pro Team en 2026, ha anunciado la incorporación de Morgane Coston. La ciclista, de 34 años y procedente del Roland, llega con la experiencia de tres participaciones en el Tour de Francia y una reconocida trayectoria como escaladora-puncheur dentro del pelotón internacional.
Una corredora completa y con carácter
Originaria de Bellevue-la-Montagne, en la región de Alta Loira, Morgane Coston se ha consolidado como una ciclista combativa, exigente y de gran regularidad. Profesora antes de dedicarse por completo al ciclismo, combina la disciplina del deporte con una fuerte curiosidad intelectual: habla cinco idiomas y se interesa por la literatura y las culturas del mundo.
Profesional desde hace cuatro temporadas, ha logrado varios podios, entre ellos el tercer puesto en la Alpes Gresivaudan Classic de 2023. En el Tour de Francia 2025, fue protagonista de una larga escapada durante la sexta etapa entre Clermont-Ferrand y Ambert, casi en casa. También brilló en el Tour de Suisse, donde su actitud ofensiva volvió a destacar.
Un fichaje clave para el debut del Ma Petite Entreprise
El equipo Ma Petite Entreprise, que dará el salto a la categoría Pro Team en 2026, busca combinar juventud y experiencia en su plantilla. La llegada de Coston supone un refuerzo de peso para un proyecto ambicioso que apuesta por el ciclismo femenino francés desde una perspectiva moderna e innovadora.
“Es un honor unirme a MPE. Al principio no entendía del todo el proyecto, pero después de hablar con las corredoras y con Damien Baucheron, todo tuvo sentido. Todo se alineó, y cuando supe que rodaríamos con bicicletas Factor, la decisión fue evidente”, explicó la ciclista, satisfecha con el nuevo rumbo de su carrera.
Una mente inquieta dentro y fuera del pelotón
Más allá del rendimiento deportivo, Coston destaca por su enfoque reflexivo y su pasión por aprender.
“No vengo de una familia de deportistas. Pero al ver a mi abuelo seguir el Tour de Francia cada verano, creo que eso terminó calando”, reconoce.
A sus 34 años, sigue afrontando cada temporada con la misma ilusión y exigencia, convencida de que el aprendizaje no tiene fin, ni dentro ni fuera de la bicicleta.
