La formación belga presenta un bloque sólido con Mireia Benito y Justine Ghekiere para el primer Monumento

El calendario de clásicas de primavera alcanza su primer punto álgido con la disputa de la Milano-Sanremo Women 2026.
Por segundo año consecutivo, la ciudad de Génova será el punto de partida de una prueba que recorrerá 156 kilómetros por las carreteras de la Liguria. Se trata de una cita marcada en rojo para el AG Insurance – Soudal, que acude con la intención de mejorar los resultados de la campaña anterior. Para conocer todos los detalles de la participación y los horarios de retransmisión, puedes consultar nuestra previa de la Milano-Sanremo Women 2026.
Kim Le Court y Mireia Benito, bazas del equipo
La jefa de filas del AG Insurance – Soudal será la mauriciana Kim Le Court-Pienaar. La corredora llega con la confianza de su quinto puesto en la edición anterior y su posterior consagración en la Lieja-Bastoña-Lieja. Junto a ella, destaca la presencia de la corredora catalana Mireia Benito, cuya capacidad de trabajo y lectura de carrera será fundamental en la aproximación a los puntos clave.
La alineación la completan ciclistas de perfil rodador y escalador como Letizia Borghesi, la campeona belga Justine Ghekiere, Alexandra Manly y Nicole Steigenga. El director deportivo, Stijn Steels, confía plenamente en la polivalencia de sus corredoras para disputar la victoria:
“La Milán-San Remo del año pasado fue la primera vez que realmente competimos por la victoria en una Gran Clásica con el equipo, así que estamos encantados de volver a la salida. Kim ya ha demostrado de lo que es capaz tras una carrera dura, pero no es nuestra única corredora en muy buena forma. Acudimos con un equipo fuerte y estamos listos para luchar por otro gran resultado”.
Con este bloque, el conjunto belga busca consolidarse en la élite de las clásicas, aprovechando el buen estado de forma de Le Court y la experiencia de un grupo que ya sabe lo que es subir al podio en las mejores citas del WorldTour femenino.
Un final de alta tensión en el Poggio y la Vía Roma
El recorrido de este año mantiene la esencia que define a la «Classicissima». Aunque la mayor parte del trayecto bordea la costa, la carrera suele seleccionarse en los últimos 50 kilómetros. Es en este tramo donde las corredoras encadenan los cinco muros tradicionales: Capo Mele, Capo Cervo, Capo Berta, la Cipressa y, finalmente, el decisivo Poggio.
A pesar de que el Poggio cuenta con una pendiente media modesta del 3,7% en sus 3,7 kilómetros de ascenso, su ubicación a solo nueve kilómetros de la meta en la Vía Roma lo convierte en el trampolín ideal para los ataques. El descenso técnico posterior es igualmente crítico, ya que suele consolidar los cortes realizados en la cima o permitir reagrupamientos de última hora antes del sprint final.
