Hugo de la Calle: la historia de un sueño cumplido

El ciclista del Burgos Burpellet BH repasa su debut profesional, la caída que frenó su 2025 y sus objetivos para la temporada 2026

Hugo de la Calle afronta en 2026 su segunda temporada como ciclista profesional en el Burgos Burpellet BH. Tras debutar en 2025 en el conjunto castellano, el asturiano vivió un año de contrastes, con buenos resultados, su participación en La Vuelta y una caída que le obligó a poner punto y final a la temporada antes de lo previsto. Ahora, el objetivo es claro: recuperarse bien y empezar el nuevo curso con energía.

El propio Hugo reconoce que el final no fue el soñado, aunque prefiere quedarse con la parte positiva. “Estamos recuperando un poco para centrarnos en la que viene”, explica, todavía en proceso de dejar atrás las consecuencias de la caída.

La recuperación tras la caída: paciencia y cabeza

La caída llegó en un momento complicado, en la parte final de la temporada donde el ciclista ya está pensando en descansar y desconectar. Hugo lo explica con naturalidad, asumiendo que forma parte del camino. Nunca es agradable caerse, pero “si había un momento para que fuese, con unas costillas rotas, no hay mejor momento dentro de lo que cabe, porque al final por narices tenías que descansar”.

Más difícil que lo físico ha sido la parte mental. Durante ese periodo, desconectar de verdad no resulta sencillo.

Él mismo reconoce que “no terminas de desconectar, estás todo el día pensando en cuándo va a curar todo para poder volverte a subir a la bici, más que pensando en estoy de vacaciones, voy a disfrutar”.

No es una lesión con soluciones rápidas, y eso obliga a asumir la espera. “Una lesión de este tipo solo te deja paciencia, no es como un brazo con escayola, es esperar a que suelde”, explica, intentando darle la vuelta con una visión positiva. De hecho, repite una idea que ya forma parte de su manera de entender el ciclismo: “yo siempre digo que todo pasa por algo”.

Hugo de la Calle en la contrarreloj de la Itzulia
Hugo de la Calle durante la CRI de la Itzulia / © Esencia Ciclista

Un 2025 que superó sus propias expectativas

Más allá del desenlace, Hugo hace un balance muy positivo de su primer año como profesional. Si tuviera que firmar el guion antes de empezar, lo haría sin dudar.

Si me hubiesen dicho al principio del año que iba a hacer el año que hice, aunque me cayese en la última carrera, lo hubiera firmado con los ojos cerrados”.

Resultados como el top 10 en Mallorca, el quinto puesto como mejor joven en Itzulia o el podio en Asturias le sorprendieron incluso a él mismo. Su idea inicial era vivir un proceso más progresivo, de adaptación, pero la realidad fue muy distinta: “No me esperaba llegar al nivel al que llegué ni conseguir los resultados que conseguí, pensaba en un año más de adaptación”.

Ese inicio le dio algo fundamental: confianza. Ya en las primeras carreras se vio compitiendo con los mejores, algo que le marcó mentalmente.

En Mallorca estaba luchando con los mejores y para mí fue una grata sorpresa, me dio esa motivación de creer que era posible”, reconoce. A partir de ahí, el objetivo pasó a ser claro: cerrar poco a poco la brecha con los de arriba.

La Vuelta: dejarse ver y aprender

Su debut en una gran vuelta llegó en La Vuelta, con protagonismo desde el primer día, metido en la fuga.

Para Hugo fue una experiencia totalmente nueva, tanto dentro como fuera de la carretera. “Experimenté lo que es dejarte ver en la fuga y te das cuenta de la repercusión que tiene”, recuerda. Incluso le sorprendía escuchar su nombre desde la cuneta: “Pensabas: estoy en Italia, que no me conoce nadie”.

Sin embargo, la carrera estuvo marcada por un virus que afectó a varios compañeros y condicionó el ambiente del equipo. “Psicológicamente te afecta ver que tus compañeros no están bien, que se tienen que ir a casa, la moral no es la misma”, explica. Aunque intentaron cambiar la dinámica, la inercia negativa pesó durante muchos días.

Aun así, Hugo se queda con la reacción final del grupo. “Nos supimos recomponer y a final de año demostramos que el punto de forma lo teníamos”, convencido de que el equipo tenía nivel para haber hecho una gran vuelta en otras circunstancias.

El Angliru, en casa

Si hay un recuerdo que guarda con especial emoción es el día del Angliru, corriendo en Asturias, en casa. Hugo admite que todavía no es plenamente consciente de lo que vivió.

Llegué a meta emocionado, tenía muchas ganas de llegar a casa porque hubo momentos en los que pensabas que no ibas a llegar”.

Más allá del esfuerzo, lo que más le impactó fue el apoyo del público. “No me esperaba para nada el cariño de la gente de casa, fue increíble”.

Sobre el propio puerto, lo resume con una frase que lo dice todo: “Dicen que el Angliru es de los más duros del mundo y la verdad que ni me enteré que lo había subido, el calor del público fue increíble”.

Hugo de la Calle preparando la temporada 2026
Hugo de la Calle antes de afrontar la temporada 2026 / © Burgos Burpellet BH

2026: ambición y un objetivo claro

Con la vista puesta ya en 2026, Hugo no esconde su ambición. Siempre la ha tenido y no piensa cambiar ahora. “Siempre fui ambicioso, siempre pensé en llegar a lo máximo”, asegura. Y dentro de esa mentalidad, se marca un objetivo muy concreto para esta temporada: “estrenar el casillero, ganar”.

Eso sí, sin perder la perspectiva ni precipitarse. Primero toca recuperarse del todo, volver a entrenar con normalidad y preparar el año con calma. “Paso a paso, preparar el año con mimo, que tengo muchas ganas”, resume.

Un sueño que empezó con ruedines

Su historia con la bicicleta viene desde muy pequeño. No hubo una gran revelación, simplemente lo tenía claro desde niño: “Iba con los ruedines y le decía a mi padre que me los quitara, que una bicicleta normal no tenía ruedines”.

Antes de dedicarse al ciclismo probó otros deportes, pero siempre terminaba diciendo lo mismo en casa. “Les decía a mis padres que me borrasen de las actividades, que yo lo que quería era andar en bici”. Y recuerda con humor el momento en el que empezó todo, tras ir a ver un ciclocross: “Llegué a casa y le dije a mi madre: mamá, ya fiché por un equipo”.

La filosofía de las mini victorias

Hugo explica su manera de entender el día a día con una idea que define bien su mentalidad. Todo empieza con algo tan simple como levantarse: “Levantarte ya es una mini victoria, porque nunca sabes si te vas a levantar”.

A partir de ahí, cada pequeño gesto suma. “Cuidarte, comer bien, hacer el entreno bien… son mini victorias que te tienes que marcar como escalones de una escalera”, explica. Una filosofía que conecta directamente con su historia personal y con ese sueño que empezó siendo un niño.

Porque, como él mismo reconoce, “mi sueño desde niño era ser ciclista y ese ya está cumplido”. Y su forma de afrontar lo que viene lo resume en una frase que sirve casi como lema: “Siempre hay que creer que sí y luchar por ello, y es lo que hago”.

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