Dentro del laboratorio del Human Powered Health: así se construye el rendimiento para 2026

El equipo Human Powered Health arranca la temporada 2026 con una batería de pruebas científicas clave en su Performance Lab de Wellesley para optimizar salud y rendimiento

Equipo Human Powered Health durante el Tour de Francia, ejemplo del trabajo científico del Human Powered Health Performance Lab
El equipo Human Powered Health durante una etapa del Tour de Francia / © Esencia Ciclista

El inicio de una nueva temporada no se mide solo en kilómetros ni en victorias. En Human Powered Health, el camino hacia el rendimiento empieza mucho antes, en un entorno donde la ciencia, los datos y la salud de las ciclistas son la prioridad absoluta. Allí, en el Human Powered Health Performance Lab de Wellesley (Massachusetts), el equipo ha puesto las bases de su proyecto 2026.

La plantilla al completo visitó el laboratorio para someterse a una serie de pruebas de referencia que permitirán al cuerpo técnico y al área de rendimiento diseñar programas individualizados desde el primer día. No se trata solo de ir más rápido, sino de entrenar mejor, prevenir lesiones y cuidar a las corredoras a largo plazo.

Un enfoque científico para arrancar la temporada

Durante estas jornadas de trabajo, el equipo completó nueve pruebas clave, pensadas para obtener una visión completa de cada ciclista, tanto a nivel físico como metabólico y funcional.

La primera de ellas fue el análisis del metabolismo en reposo, una herramienta esencial para conocer cuántas calorías consume el cuerpo en reposo y qué proporción de grasas y carbohidratos utiliza. Esta información resulta básica para ajustar la nutrición diaria y asegurar una correcta disponibilidad energética.

Otro de los pilares del análisis fue el test de umbral de lactato, que permite definir con precisión las zonas de entrenamiento y optimizar el rendimiento en esfuerzos prolongados. A partir de estas mediciones, el equipo puede afinar la intensidad de las sesiones y mejorar la resistencia aeróbica.

Fuerza, eficiencia y prevención de lesiones

El trabajo en el laboratorio no se limita al sistema cardiovascular. La fuerza de agarre, por ejemplo, aporta datos clave sobre el control de la bicicleta, especialmente en carreras largas o técnicas, y ofrece pistas sobre la fuerza general del cuerpo.

La exploración mediante escáner DXA proporciona una imagen detallada de la composición corporal, la masa ósea y la distribución muscular. En un deporte sin impacto como el ciclismo, este análisis es fundamental para prevenir problemas de densidad ósea y planificar estrategias de salud a largo plazo.

Además, pruebas como el análisis en plataforma de fuerza o el estudio TrueStrength ayudan a detectar desequilibrios, mejorar la eficiencia del pedaleo y reducir el riesgo de lesiones. Todo se traduce en una ciclista más estable, potente y preparada para competir.

Capacidad aeróbica y potencia máxima

El laboratorio también puso el foco en el rendimiento puro. El test de VO₂ máx permitió evaluar la capacidad aeróbica máxima de cada corredora y establecer zonas de trabajo basadas en la frecuencia cardíaca.

A ello se sumó una prueba de potencia anaeróbica, diseñada para medir el pico de potencia, la capacidad de mantener esfuerzos intensos y la fatiga. Estos datos resultan clave para identificar fortalezas y áreas de mejora, especialmente en finales explosivos o ataques decisivos.

Por último, el análisis funcional del movimiento cerró la batería de tests. Este estudio examina la movilidad y la simetría articular para mejorar la eficiencia y reducir el riesgo de lesión durante la temporada.

El laboratorio como eje del proyecto

Para Therese Hammerschmith, directora de rendimiento de Human Powered Health, el trabajo en el laboratorio va mucho más allá de los números.

Fue fantástico volver a tener al equipo en el laboratorio. Se respiró un ambiente de unión muy especial y eso marca el tono de la temporada”, explica. “Trabajar con ciclistas y staff tan comprometidos con su salud y su desarrollo es un privilegio”.

Las pruebas son realizadas por fisiólogos de rendimiento con formación de máster y doctorado, lo que garantiza un análisis profundo y riguroso. Los datos recogidos permiten a los entrenadores entender a las ciclistas como deportistas y como personas.

A partir de estos datos de base, ayudamos al cuerpo técnico a construir planes individualizados, gestionar la carga de trabajo y prevenir el sobreentrenamiento”, añade Hammerschmith. “El laboratorio aporta información objetiva y el staff la transforma en rendimiento sobre la carretera”.

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